El hecho consumado del capitalismo supone la ruptura de los últimos lazos que quedaban entre el hombre y la naturaleza. Antes de esta ruptura, los animales habían formado parte del círculo más cercano y evidente a la condición humana. Esta posición central estaba condicionada por las relaciones económicas y productivas que mediaban entre ellos. Pero la dependencia del hombre hacia los animales iba más allá de la importancia que estos tenían como alimento, vestido, herramienta de trabajo o medio de transporte. El animal cumplía además con una serie de funciones mágicas y religiosas, en muchos casos sacrificatorias. Otras veces, el animal ejercía de oráculo, de mediador entre los dioses y los hombres. En algunas ocasiones el animal se erigía como dios en sí mismo. El animal constituía un ente perpetuo. El cazador podía matar a un ejemplar, pero el colectivo de la especie permanecería eternamente. La condición permanente del animal ascendía por encima de lo mundano.
El animal fue, por esta razón, el motivo de las primeras manifestaciones artísticas. Antes de esto incluso, el animal fue el origen de la primera metáfora.
"La invención del arte de comunicar nuestras ideas depende no tanto de los órganos que nos sirven para esta comunicación sino de una facultad inherente al hombre que le hace emplear sus órganos para ese uso, y que si careciera de ellos le haría emplear otros con el mismo fin. Dad al hombre una organización tan burda como queráis. Sin duda adquirirá menos ideas, pero con tal que tenga entre él y sus semejantes algún medio de comunicación por el cual uno pueda actuar y el otro sentir, llegarán a comunicarse la cantidad de ideas que posean.
Los animales tienen, para esta comunicación, una organización más que suficiente pero nunca hacen uso de ella, lo que me parece una diferencia muy característica. No me cabe la menor duda de que los animales que trabajan y viven en comunidad, los castores, las hormigas, las abejas, tienen una lengua natural para comunicarse entre sí. También hay motivo para creer que la lengua de los castores y la de las hormigas consisten en el gesto y hablan solamente a los ojos. Sea como fuere, dado que todas estas lenguas son naturales, no pueden ser adquiridas. Los animales que las hablan las poseen al nacer, todos las poseen y en todas partes es la misma; no la cambian ni hacen el más mínimo progreso. La lengua convencional sólo pertenece al hombre y por eso éste hace progresos, ya sea para bien o para mal, al contrario de los animales. Esta única distinción parece llevarnos lejos: algunos pretenden explicarla por la diferencia de los órganos. Siento curiosidad por conocer esta explicación"
Jean-Jacques Rousseau, Ensayo sobre el origen de las lenguas.De modo que podemos concluir que lo que realmente apartó al hombre del animal fue su relación con este. El hombre comenzó a generar metáforas a partir de los animales. En el lenguaje, las metáforas fueron evolucionando hasta que la representación del animal dejó de ser una simple señal y se convirtió en significante de algo diferente a él mismo. Esta diferencia fue el primer síntoma de la separación entre el hombre y el animal.
“Dances with Wolves” (Bailando con Lobos), la película dirigida y protagonizada por Kevin Costner en 1990, puede resultar un ejemplo ilustrativo en este sentido. El Teniente Dumber (Kevin Costner), es enviado a un puesto avanzado en territorio indio. Allí entabla una relación de amistad con los Siux Lakotas. El germen de la comunicación entre ambos se establece cuando Dumber detecta una gran manada de bisontes, y acude a comunicar su hallazgo al campamento indio. Para explicar su descubrimiento (el del animal), Dumber escenifica una metáfora del mismo. Esta representación resulta trascendental en la relación de Dumber con los indios ya que, para estos, el significado de la metáfora designa el camino que toda la tribu debe seguir.
